Glosario
Me hice de un blog paralelo, más que nada una serie de ejercicios, por mantener una cierta, o incierta, se verá, disciplina. Y ya, está acá.
Me hice de un blog paralelo, más que nada una serie de ejercicios, por mantener una cierta, o incierta, se verá, disciplina. Y ya, está acá.
Como quien recuerda una pelea de Joe Louis, o por ser más cercano y alguien a quien sí ví, a Octagón volando* sobre Fuerza Guerrera, uno se sienta y escucha le noche en que Björk venció a la música. dos minutos con cuarenta después, está parado sólo porque no puede llegar más arriba, estirarse más. Aunque ella pudo. Y el grito que quiere salir de la garganta se detiene sabiendo que no puede alcanzar al suyo.
*No había habido nadie como Octagón hasta que llegó Místico, y mi gusto por la lucha libre estaba suspendido desde la primera mitad de los noventa hasta el viernes que ví a Místico volando. De niño, el viernes, quería ser como el Místico.
¿Quien es el caballero?
Nota: Está bordando la capa del emperador, y justamente indignado.
En realidad no es tan mal chiste, sólo que es de esos que cuando se dicen, la gente responde ¡Ah, que burro!
Debería conseguirme algo mejor que el paint, es cierto, pero tiene la ventaja de que hace archivos pequeños y los puedo subir sin problemas aquí mismo
Dias después: Ya sé que parece gallo pero no es. ¡Ya, alguien intente!
Sube al tejado (es un decir, de tejas nada, aplanado e impermeabilizado, color Ciudad de México en Google Maps), y busca la luna. Abajo hay música, y gente bailando, y gente brincando, y algunos ya se van tomados de la mano, de la cintura, o se quedan o toman una cerveza sentados o parados, o intentan platicar y todo eso a él qué le importa. Más temprano, de camino, había visto una luna grande, pero de eso hace muchas horas y el fantasma de una mujer que no está allí pero se le aparece en todas las que van llegando. Arriba, en el tejado, hay una especie de VIP, reunión de los íntimos del de la casa, más sus invitados alguno que otro que se coló, pero que pronto se aburrirá y bajará de nuevo. Le gusta estar allí. Hay más calma, hay whisky y hay un gallo dando vueltas. Deja la luna en algún rincón del cielo pensando que estará en otro hemisferio (en realidad, se esconde tras un árbol del patio vecino). Hay una alberca inflable a medio inflar. Se sienta y pregunta por "nosotros", el estado general del ente colectivo; platica cualquier cosa y sonríe. Abajo era huérfano. Mira el cielo con un poco menos de indiferencia y se da cuenta de que es verde.Verde mar, verde profundo, verde que te quiero verde, y por una vez, bendice la contaminación, la belleza de una ciudad en decadencia.
Luego se distrae con una enredadera, una cerveza y Julia, pero la imagen no escapará de su cabeza: aun así, todo crece.
(…)
But behold! A goddess is coming
He, into her unsquare chat
feels, though he shouldn’t, shy
since whoever’s passing by
finds a pleasant greeting in her smile
and all life held within her eyes
of O such a deep stare to stare at!
Jonás sentado en una banca en el parque, come un helado de nuez y en el aire suena "Dance me to the end of love", la versión de Madeleine Peyroux. A lo lejos una mujer que siempre lo ha perturbado. Él, hoy, se contenta con el helado la música y la contemplación. Los dos se quieren hasta un punto amable, y gustan de estar en el mismo lugar. Sonríen y se saludan ¿Cómo estás? muy bien y tú, a coro. Jonás la toma de la cintura y bailan dos momentos, los de dance me to your beauty with a burning violin, dance me through the panic till I’m gathered safely in. Touch me with your naked hand or touch me with your glove. Dance me to the end of love. Luego la canción acaba, y comienza Off Minor de Monk. Se miran dándose cuenta, ella cae los ojos, él esconde los suyos hacia arriba.
Nos vemos. Bueno, que te vaya bien. Jonás disfruta aun el helado y la música, pero se pregunta si el soundtrack debía tener algo imbailable justo ahora. Luego se olvida y se distrae con la metafísica y las palomas.
Uqbar existe. Está, o estuvo, en Asia menor, en lo que hoy es Irak. Ukbara se llamaba, hoy son ruinas. Era hogar de Meshwi al ‘Ukbari, heresiarca judío (Meshwi es un sobrenombre, significa el confundido).Rezaba hacia el oeste, y permitía comer cerdo. Borges hablaría mejor de él. Si es que Borges existe, si sus obras, por ponerlo más claro, no son en realidad obra de esa extraña nación, Orbis tertius. De las Tres versiones de Judas, aparente ficción, mero ejercicio de extrapolación, llevar una idea a sus consecuencias más estraordinarias, una resulta tener bases históricas. La National Geographic (y no la Cyclopadia Britannica, detalle que más que rebatir la tesis la confirma, en la desviación constante de la realidad con respecto a sí misma) lo publica en todo el mundo: la traición de Judas fue siguiendo las órdenes de su maestro. Borges cita el argumento de Runeberg: imputar su crimen a la codicia (como lo han hecho algunos alegando a Juan 12:6) es resignarse al móvil más torpe, y La traición de Judas no fue casual; fue un hecho prefijado que tiene su lugar misterioso en la economía de la redención (…) el Verbo, cuando fue hecho carne*, pasó de la ubicuidad al espacio, de la eternidad a la historia, de la dicha sin límites a la mutación y a la carne. Para corresponder a tal sacrificio, era necesario que un hombre, en representación de todos los hombres, hiciera un sacrificio condigno. Ese hombre fue Judas Iscariote.
*Hay que notar el guiño. Como el verbo que se hace carne, las palabras que escribiera el argentino (hasta aquí vale la pena seguir considerándolo persona) se vuelven realidad. No se revela una verdad escondida en un papiro copto del siglo III, sobre un judío heresiarca que luego se volvió, en la tradición, el primer y mayor heresiarca de los cristianos. Se crea. O mejor dicho, se da, o en el sentido wittgensteiniano, es el caso, acaece. Antes no era.
El lector atento ya sabrá hacia dónde voy: lo que Jorge Luis Borges dice en tono aparentemente ficticio, 62 años después deja de serlo. Y entre lo que dijo está esto mismo, atribuido a un grupo sedicioso que planea introducir un nuevo nivel en la realidad, pero que resulta, en el fondo, no ser más que un instrumento de ese "nivel" para volverse real. Eventualmente (refiriéndome con esto a un momento cualquiera del tiempo, no necesariamente futuro aunque la gramática española no tiene un tiempo cualquiera), pues, será verdad la existencia de este grupo.
Hay que hilar un poco más fino. Por un lado, tenemos a un escritor cuyas ficciones se revelan como verdades. Por otro, una sociedad secreta que planea (o planeará, o está planeando) que cierta ficción particular sea verdad. No hay más pistas sobre la naturaleza de esa ficción que las que se dan en el relato del escritor: inicialmente crear un país (el existente Uqbar), más adelante, al encontrarse con el gigantismo estadounidense, un planeta (Tlön). Y se advierte, la realidad cedió.
Bien, Uqbar entró en la realidad a través de la obra de Borges. Igual que la nueva versión de Judas. De Tlön no tengo noticias, aún. Pero queda claro que esa sociedad hace exactamente lo que Borges. Es claro que Orbis Tertius entró en la realidad a través de la obra de Borges, y espero haber probado que Borges entró a la realidad a través de la obra de Orbis Tertius (o de la sociedad secreta que lo hace, pero en el fondo, ¿cuál es la diferencia?). Haríamos bien en ir olvidando el nombre de Jorge Luis Borges. Dejará pronto de existir…
Me avisan, hace dos minutos, que están preparando la edición de las obras completas de Pierre Menard. El tema me asusta, prefiero no seguir. Temo que de hacerlo, sea verdad.
Al centro, una luna amarilla avisa entre nubes azules (filmadas en 75mm) que es hora de despertar.
Jonás escucha a Liszt a dos voces. Con la primera, decide Nunca más. El lado derecho de Jonás se vuelve Peter Pan. Con la segunda llora en inglés. Nevermore. El cuervo, desde la pechera, mira cómo el lado izquierdo de Jonás busca su sombra.
Get free blog up and running in minutes with Blogsome
Theme designed by Alex King