Esencialmente, hay un desmadre con la elección presidencial mexicana. Los resultados provisionales no son, para muchos y yo incluído, satisfactorios ni convincente el proceso. El argumento más claro (para mí) para desconfiar de ellos es el comportamiento de los números que se iban dando tanto en el PREP como en el conteo distrital; en ambos casos un candidato de los dos principales empezaba mucho más arriba que el otro y se iban acercando con el tiempo, para terminar con una diferencia mínima. Si bien reconozco que es más emocionante así, no tiene mucho sentido una vez que se piensa. Al momento de contar, los votos ya estaban emitidos, y la diferencia de menos de un punto porcentual ya estaba. El conteo distrital, sobre todo, se realizó simultáneamente en todo el país, por lo que el orden en que llegaban los datos no está afectado por de qué región llegan (no se cuenta antes el norte que el sur, ni viceversa, pues), sino por la facilidad de comunicar esos datos. Es decir, llegan primero en su mayoría las zonas urbanas, y los caseríos al final. Pero en todos lados hay zonas urbanas y caseríos.
Entonces cabría esperar que la diferencia entre ambos candidatos se mantuviera dentro de un rango pequeño, entre los primeros votos 35 para uno y 34 para el otro, por decir algo, y que esa tendencia se mantuviera más o menos constante (con ambos variando alrededor de esos números), y ambos cruzándose varias veces. Los resultados, sin embargo, aparecieron de la otra forma. Los votos de la mañana fueron para López Obrador, y los de la tarde para Calderón. Tanto que le dio para alcanzar. (Caballo que alcanza gana, dicen, pero esto no eran carreras). No encuentro una razón para esto.Juan Pablo me avisa que no, que ese comportamiento es perfectamente normal, y que lo explica Feller en su libro de probabilidad (Si no tiene los 109 dólares o prefiere una version castellana, vaya usted a la Biblioteca Central, quinto piso)
Además de esa, que salta a la vista, hay cantidad de otras irregularidades, documentadas acá. Por favor léanlo con atención. Los que le saben, fíjense en las gaussianas (figura 29 y sucesivas). Y si encuentran una explicación razonable, por favor díganmela.
Por eso considero adecuado que se recuente, y por eso estuve el domingo, con muchos más de los 180 mil que dice la propaganda del gobierno, en el zócalo. Y por eso pongo esto aquí.
Aunque a éstas alturas, el recuento es ya más una cuestión de tacto político y otras tantas gracias de las que contumaz ha demostrado carecer el presidente y sus gentes. (¿Maquiavelo, dónde estás cuando haces falta?). Por la diferencia tan pequeña, sería (o habría sido) una actitud de contador serio revisar las cuentas; por las irregularidades reportadas, o para disipar la duda sobre las mismas, también; por la situación y la tensión política generada alrededor del recuento, sería incluso prudente ordenar el tal recuento. Por mantener la ilusión de unas instituciones sólidas y un proceso guiado por la ley (y sólo la ley, no quienes la hicieron sino una ley superior, eterna e inviolable), no se hace (porque la ley no obliga* a hacer un recuento, tendría que ser una decisión política metalegal. (*No obliga del mismo modo en que no obliga a que si uno ve un tipo desangrándose en la calle lo ayude. La decisión de ayudar no es guiada por la ley, sino por otras cosas). Juan Pablo, de nuevo, recuerda un cuento que viene al caso, y que está bueno.Y se queda hasta Septiembre, al menos, encabezando el blog; los comentarios, si los hay, se pueden dejar en las entradas de abajo.
Llegó Septiembre, pasé el cumpleaños sonriendo, aunque por otras razones, al final no se recuenta, los del tribunal no tuvieron en cuenta mi opinión ni mi pequeña protesta. Hoy en el periódico aparece que López Obrador le baja de tueste a su posición (por fin un acto sensato), y al mismo tiempo, hoy revive mi internet, y puedo actualizar esto que ya tenía un rato de querer. La retirada del encabezado no es por aceptación de la legitimidad de Felipe Calderón, sino por aceptación de una realidad que no es como debería (aunque eso me pasa seguido, omejor dicho, le pasa a ella, la Realidad). Hay mucho más que decir, pero no es el sentido de éste espacio, y ante todo hay que mantener la cordura, es decir el sentido, y en todo caso ya se irá diciendo, si viene al caso con el propósito del blog. (que dicho sea de paso, no sé cuál es). Pero francamente, hoy me preocupa más mi uña.