A una mano
A ratos, una gota de sangre cae por la línea de la vida, rodeando el pulgar izquierdo. Si no se cuida, más tarde se coagula y queda una costra que es más difícil quitar, y más doloroso. El frotado hace que salga más sangre, y que arda bajo la uña, donde están los puntos. El pulgar ha de ir siempre hacia arriba, vendado y con presión, además de la férula. Dormir se vuelve una tarea titánica, y se despierta varias veces en la noche con el brazo adolorido. Pero se debe dormir. Al final, sin importar el deseo, se duerme, como si el intento hubiera sido vano, porque mientras se está conasciente para intentar dormir, también se lo está para sentir las punzadas.
Ayer me accidenté cambiando una llanta. Carezco de uña hasta nuevo aviso.
