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Las raíces hay que buscarlas hace mucho tiempo, incluso antes de mi nacimiento, si se quiere hacer una historia completa. Si se quiere hacer una historia sensata, hay que descartar ese procedimiento. Sin embargo, un par de indicios de la prehistoria no vienen mal (el asunto es que esos indicios tienen otras raíces y así, hasta -probablemente- la música que escuchaba en el útero, y por qué se conocieron mis padres, y demás.)
Hace algunos años, varios, comenzó la escena electrónica (seria, no de antro) en México, o yo comencé a conocerla, lo que da lo mismo. En muchas pistas, noté, usaban sampleos de películas o diálogos introductorios, y se conectaban de una manera bastante interesante y bien lograda con distintas tradiciones musicales, ya a modo de parodia (la música de una persecución tras un robo de banco en un western, de Juno Reactor, que luego usaron en una de las Animatrix) o como un recurso bien asimilado (las intersecciones de múltiples líneas de Infected Mushroom, o el uso de instrumentos "normales" —percusiones, sobre todo—de Star Sounds Orchestra). Se podría hablar de una estética del collage.
Al mismo tiempo, más o menos, empezaban a tomar fuerza los narcocorridos. O a generar polémica. Las radiodifusoras se dividían entre las que los promovían y las que los censuraban (y las que no les importaban, claro), la asociación de padres de familia se preocupaba, etc. Por supuesto, los acabé conociendo. También sampleaban, en su caso diálogos "bravos" entre el bandido y el policía, tiros de ak-47 y rechinido de llantas de una pick-up o un mustang morado que escapan hacia la sierra de Sinaloa, a Topolobambo.
Sin mucho que hacer y con un amigo en las mismas circunstancias, y varios otros tomando el camino de DJs, se nos ocurrió hacer lo obvio: música electrónica con circunstancia de narcocorrido. Es decir, unos samples así de kitsch introduciendo diez minutos de trance a 160bpm, con bajo de tololoche y sonidos de acordeón. El equipo estaba a la mano, y las fuentes también. Pero con la costumbre de no hacer las cosas, lo fuimos dejando para luego.
Hasta que llega un día este güey y dice:
"¿Qué crees? Ya hay unos que hacen eso. Unos batos de Tijuana que se llaman Nortec"
"¿Nortec?, qué nombre tan poco creativo".
Y ya, se acabó el proyecto.
Luego, en otro país, un tipo de San Diego me presume su iPod, la nueva maravilla técnica, y en él me enseña la música de Nortec. Resultan buenos. No hacen exactamente lo que habíamos pensado nosotros, pero la idea nuestra se había apagado mucho antes.
Tiempo después…
Encuentro, en una navegación cuando ya tenía un tiempo con el otro blog, el de PGBeas, miembro del citado colectivo. La empiezo a seguir, no leyendo todo, pero pasando de vez en cuando. Es simpático el tipo, aunque demasiado prolífico. Un día habla de un tal Esquivel, diciendo que quien no lo conozca reprobaría Música Mexicana I (con otras palabras). Me doy por aludido.
Afuera de la facultad encuentro un disco pirata suyo, lo compro por 20 pesos. Lo escucho. Hace poco más de un año, ésto. Me gusta. Lo empiezo a poner de música de fondo en muchas ocasiones. Luego quiero más, porque ya sé dónde está cada zuum y cada efecto divertido. Pero no se encuentra, fuera de dos piezas en Limewire. Hasta estaba dispuesto a pagar originales, pero no había. El tipo había desaparecido.
Así, un día, googleando por cualquier otra cosa, encontré la punta del hilo: éste blog, y en él, éste post. Grande, regalar discos enteros por internet. Algunos, ciertamente, sin interés para mí, pero un par de joyas escondidas, inencontrables en cualquier otro medio, si uno no se pasa la vida buscando rarezas.
Pero no es todo, hay toda una red de gente compartiendo su colección de discos, o comentando alrededor de ellos, o simplemente dibujando las portadas, descubierta a partir de los enlaces de Mexicovers, y de los enlaces de los enlaces, y de lo que sigue. Bien para pasar una tarde fría de domingo. O para no volver a pisar una tienda de discos (excepto si se quiere algo más o menos nuevo, que no he encontrado).
En fin, a darse un vuelta, muchachos.
Olvidaba, una muestra: Es sorpresa (si vieron los polivoces, mejor. Si no, igual se divierten)
