Seemingly, a stitch into someelse’s clothing.
No sé que tan permanente sea esto. Sólo es que ahora me dio la necesidad de escribir. Porque resulta que, en efecto, el centro del mundo soy yo. Los demás, personajes secundarios. Excepto, claro, ella. El punto de esto no es ser diario personal puesto a la vista de todos, pero hoy sí. Hoy, el impulso es mayor. Hoy el grito quema las nubes; la rabia impotente, la claridad de mi posición. El descaro del circunstante. Y el pésimo gusto de ella. Hoy soy ególatra. Y tú, Altazor, dirígete a la niebla del lenguaje. Más abajo encontrarás la tierra, pero no podrás ya nunca hablar.
Adentro sigue siendo un personaje tremendo. Un personaje brutal, la más mujer de entre las hembras, la más francamente humana. Y sí, de vuelta a las diosas parece ser el camino. Diosas no faltan, incluso en la tierra. Pero ninguna de ellas, queda muy claro, se va a reir en armónicos, y eso lo es todo. Alegría era humana, y fue muy cruel.
Yo tuve otro blog antes, hace lo que parecieran años, aunque la cancelación oficial vino en noviembre (or so). Este es el nuevo. Bienvenidos.
